mi cofre del tesoro

5.1.10


Yo no sé si supo qué hacer cuando era chiquita y me enfermaba, tampoco es el que se quedó hasta altas horas de la noche ayudándome a hacer la tarea, ni el que se quedó todo un domingo cortando figuritas del Billiken, ni el que me planchaba el guardapolvo con almidón para que fuera la más prolija de tooooda la escuela, ni el que me explicó cómo nacen los bebés, ni el que estuvo ahí cuando “me vino” por primera vez. Pero de lo que sí estoy segura, es que en los brazos de nadie me sentí tan protegida y tan cuidada como en los de este súper hombre, que cuando me abrazaba, parecía que nada ni nadie podían dañarme. Ay, si todavía recuerdo lo que más me encantaba cuando volvíamos tarde de algún lado: hacerme la dormida en el auto para que él me alzara entre sus brazos y me llevara hasta la cama.
¡No hay momento más sublime en mi vida que ese!
(debo admitir que mi papá si se quedó hasta altas horas de la noche ayudandome con la tarea y tambien un domingo ayundadome con las manualidades de plástica. Tal vez no me planchó, pero sí me explico cómo nacen los bebes y estuvo ahi cuando "me vino" por primera vez. Sí, aunque no lo crean, el fue el que me trajo un ramo de rosas rojas ENORME, y no me quedo corta si digo que era ENORME! El fue el me escribió "A pesar de todo, nunca vas a dejar de ser mi bebe". Te amo papi)

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