Me gustaba ser esa nena inocente que creía en Papá Noel, en los Reyes Magos y en el Ratón Pérez. Siempre solía tenerles miedo y esperaba su llegada con mucha ansiedad, aunque admito que generalmente, me acercada a algun familiar porque era muy miedosa y ni explicarles lo nerviosa que me ponia de saber que Papá Noel o que los Reyes Magos estaban en mi casa. Solía dormir con mis papás la noche de Reyes y cuando se me caía un diente también. A lo que voy es que, siempre fui muy aferrada a mi familia. Y lo admito, lo sigo siendo. Me cuesta adaptarme a otras formas de mi vida, o sentirme cómoda en lugares en los cuales no encuentro la confianza suficiente que tengo con mi familia. Y sí,
TODAVÍA TENGO MIEDO Y NO ME ANIMO A SOLTARME.


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