mi cofre del tesoro

8.12.08

Recuerdos. Qué valiosos son. Por más poderosos e inteligentes que otros sean, y por más mediocres y débiles que nosotros seamos, son lo único que nadie puede quitarnos. Gracias a quien nos creó por no haber permitido un método para abrir nuestra cabeza y extraerlos, cambiarlos para bien de otros o propio. Porque ya sean tristes o felices, graciosos o aburridos, largos o cortos, es algo que nunca es bueno modificarlo, por más de que a veces realmente deseemos eliminar cierto recuerdo de nuestra cabeza o modificarle toda o gran parte de su información. Por suerte, no podemos. Por suerte, ya que por estúpidos impulsos humanos, más de uno lo haría (inclusive me atrevo a decir que TODOS).
En fin. En lo que se refiere a recuerdos, cuántos pueden haber. ¿Quién nunca sintió un aroma y le hizo recordar algún momento de su infancia? ¿Quién no escuchó una canción y se acordó de ese primer día de colegio? Increíble como sonidos y aromas pueden hacernos recordar momentos, y así seguir recordando, como un iceberg, exacto. Simplemente vive en tu cabeza un pedacito chiquito. Cuando accedes a él, revive todo lo que se encuentra abajo del agua. Te abre esas puertas, puertas a eso que en tu vida cotidiana no recordás ni por casualidad. Qué valiosos son, SORPRENDENTEMENTE VALIOSOS.
Me alegra saber que existen. Porque, es algo que sé que aunque en un futuro me quede sin absolutamente nada, en realidad esto no va a ser verdad: voy a tener de mi cabecita y de mis VALIOSOS recuerdos...

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